Animal cautivo

Hay que asumir que se es un animal, cautivo, entre los límites poco claros del espacio cibernético, universal, dudosamente real. Soy un animal... sólo tengo esa certeza y no me queda otra alternativa que escribir poesía para humanizarme. Tal vez debo decir solamente Escribir. Sé que no es la mejor manera para instalarse en un blog dispuesta a cazar espíritus. Pero tengo un hambre de pasión metafísica que convierte en Dios todo lo que toco.

domingo, agosto 14, 2016

Alfonso Calderón o el ejercicio de vivir, por Lila Calderón





Alfonso Calderón (1930-2009), fue un escritor chileno, poeta, cronista, ensayista, memorialista, investigador, Premio Nacional de Literatura 1998, y el padre que por fortuna tuve y con el cual aprendí, sobre todo, a valorar el ejercicio de vivir con sentido. Hoy, me produce la extraña sensación de estar observándolo en su trabajo literario habitual, como si estuviera aquí, en alguna calle del centro de Santiago o en la Biblioteca Nacional —su hábitat—, y conversáramos de los trabajos que teníamos o  proyectábamos hacer y, (lo que me entristece), los planes para asistir y registrar el Bicentenario de Chile, un hito que lo emocionaba mucho. Pero lo inesperado ocurrió, y murió el 8 de agosto de 2009, a los 78 años de edad. Sin embargo, tengo mil motivos para recordarlo, además de los libros.

De niña me encantaba entrar a su biblioteca y correr entre los pasillos de estantes que se curvaban por el peso de los libros, dispuestos en doble fila para albergar la sobrepoblación de autores, que convivían sin problemas en ese silencio que yo suponía cargado de secretos. Y era feliz sabiendo que había hileras de libros pequeños, escritos para niños, empastados y con letras doradas para que mi mamá nos leyera a la hora del almuerzo y la comida, y con los cuales era imposible aburrirse, porque eran bastantes y porque mi mamá les cambiaba los finales para mantener nuestra atención. Eso me emocionaba mucho, la sorpresa, también a mi hermana Cecilia, la menor, pero mi hermana Teresa, la mayor, se indignaba y le iba a contar a mi papá que le estaban mintiendo con el cuento, que así no era la historia, y a él le daba ataque de risa, solía reír a carcajadas con nuestras inocencias que tal vez reconocía en sí mismo. También se reía mucho con los chistes fomes que nos contaba cuando quería entretenernos o con unos dichos a los que no les encontrábamos ninguna gracia, como “Esto es más viejo que el hilo negro” o “Del uno, dijo aceituno”, “me están contando el cuento del tío” o “más sabe el diablo por viejo que por diablo”,  cuando nos descubría en alguna de nuestras maldades. Con la Tere nos mirábamos a los ojos como diciendo “exijo una explicación”, hasta que un día se me ocurrió que nosotras inventáramos chistes y fue maravilloso. Descubrí el absurdo. Y lo alimentamos hasta que se lo llevamos de regalo un día a la hora del almuerzo y entonces nos tomó en serio. Yo empecé a escribir tempranamente y a formar mi primera biblioteca que él incrementaba con regularidad. Le debo esta relación con la palabra, y con el humor, pero también con el cine y la vida. Y oigo su voz cada día cuando me dictaba por teléfono notas para un libro o me daba bibliografía adelantando un trabajo que emprenderíamos juntos como una hazaña compartida. Mi conexión con él era de alma más que de piel. Y eso perdura. 

Mi padre me impresionó desde la niñez. Me parecía un sabio que comprendía a fondo todo lo que ocurría en la tierra, y en todos los tiempos. Aunque yo le preguntara las cosas más extrañas, él siempre intentaba una respuesta coherente o motivadora para que yo misma investigara más. Aprovechaba al mismo tiempo la ocasión para dar de inmediato bibliografías o enviarme directo a revisar el diccionario. Fue así como me entregó fórmulas para explorar rutas donde descubrir los tesoros que provee la investigación y disfrutar del logro, como si se tratase de un banquete al que se podía invitar a quienes padecían de nuestro mismo apetito, más bien del hambre voraz, que lo llevaba a buscar, conocer y citar. Porque ése era el modo de establecer sus nexos con la humanidad. Él sabía y asumía su rol, reconociendo que al entrar en escena, como actor creativo, ya existía el teatro, las máscaras, el público, el lenguaje dramático y se seguían oyendo los ecos de aquellos grandes autores que dieron vida a la épica, a la tragedia y la comedia. Así, para mi padre la tierra entera era el lugar de los hechos, el detonante de la poesía, el sitio del suceso que se le hacía crucial registrar, usando las diversas posibilidades de la escritura, a través de la crónica, diarios de vida, de viajes, memorias, ensayos y la poesía, respetando la tradición literaria, aunque trazando una ventana que le permitía recuperar e incorporar en su obra, todos los pasajes relevantes de la historia humana, donde hay lugar para las citas y el rol de los referentes, como quien dirige el drama, registra los diálogos y autoriza también al interior de la escena la función del apuntador, que quizá pareciera ser el fiel representante de la memoria colectiva.

En su obra hay alusiones y homenajes constantes al cine, con el cual mantenía gran  afinidad, especialmente con movimientos como el neorrealismo italiano y algunos de sus filmes clave: “Roma ciudad abierta” (Rossellini, 1945), “Paisá” (Rossellini, 1946), “Ladrón de bicicletas” (De Sica, 1948), “Milagro en Milán” (De Sica, 1950), “Umberto D” (De Sica, 1952), “Senso” (Visconti, 1954) “La strada” (Fellini, 1954), y películas más tardías, en esa línea, como “La dolce vita” (Fellini, 1960), “Il sorpaso” (Risi, 1962), “Nos habíamos amado tanto” (Scola, 1974), y tantas otras historias donde campea la tristeza, la desesperanza, la injusticia, la frustración, pero también la nobleza, dignidad, ternura y solidaridad. Son filmes que vio muchas veces a lo largo de su vida y atesoraba en su videoteca para revisar fragmentos, recordar un diálogo, recorrer un paisaje, describir una actuación, que luego habría de mencionar en sus libros y crónicas como parte de la historia que le importaba y que reflejaba más hondamente la realidad del ser humano, mucho más que la historiografía, que le producía, siempre, cierta desconfianza. Alfonso Calderón rescataba la historia como un puente o mirador para entender el presente, ya que el paso del tiempo, que cubre todo con su niebla o la tierra que sepulta cuerpos y pasajes, le parecían sucesos sobre los que, instalado el olvido, ya no hay posibilidad de mantener en la superficie y a corta distancia, como para ver, sin perder la perspectiva, hechos y fenómenos de la humanidad, y entender sus razones o la falta de ellas. A él nada le sorprendía. Porque todo sigue sucediendo en el presente como si fuese la primera vez. Hay guerras, el río crece y se desborda, las casas se derrumban, traición y corrupción son una constante, el asesino vuelve al lugar del crimen una y otra vez, quizá con el propósito de que alguien pueda descubrirlo, liberarlo  y finalizar con su rutina en una sola y única vida.
Así, pienso, la bruma existencial percibida como una obsesión en sus diarios, se alza como el leit motiv que cruza su obra completa. Una escritura que reflecta y refracta la confusión y fusión del yo bajo las máscaras que descubre y con las cuales aprende a convivir, mientras se va llenando de ecos y secretos, al constatar que bajo caretas y armaduras no hay sino apenas un hombre solo, que teme al momento en que el ángel de la muerte vaya a su encuentro, abriendo las alas como las páginas de un libro que se escribe a sí mismo, y que debe abrazar y abrasar en la iluminación letal del desenlace.


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lunes, mayo 30, 2016

Palabra en el mundo: inauguración encuentro poético



Jornada de Inauguración "Palabra en el mundo", en La sociedad de Escritores de chile, SECH, encuentro organizado por Silvia Osorio y Diego Subercaseux, dentro del contexto de celebración del "X Festival de Poesía Palabra en el Mundo".

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sábado, abril 23, 2016

Comienza Chillán Poesía 2016




domingo, abril 10, 2016

En una frase…




En una frase…

Lila Calderón


Poeta, comunicadora audiovisual, artista visual, Magíster en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Chile, docente universitaria.

Autora de más de cinco libros de poesía y tres en narrativa, presenta su última publicación “Lo que ocultan los vestidos”, poesía y prosa poética “mortal y metafísica” (tal y como ella lo titula en el primer poema de esa edición), en donde navegan las interrogantes de una existencia que muchos de sus contemporáneos miran desde la orilla.

¿Qué ocultan tus vestidos?
-Algo tan grande como el corazón y la flor de la vida. La mente ya no me preocupa mucho.

¿Vestidos?
-Pétalos, piel, sueños y antiguos sudarios.

¿Con qué hilos los tejiste?
-Con los hilos de la araña y el gusano de seda.

¿Cómo describirías el urdido? (proceso creativo)

-Mezclando palillos, crochet y naveta de frivolité. Pienso en el destino del tejido, tomo medidas, cuento puntos, abro la puerta a la intuición creadora. Nace un gobelino, un telar, un vestido de encaje que a veces no responde a lo que yo buscaba. Pero me alegra la sorpresa.

Tu momento previo a la creación…
-Alegría incontenible y la emoción de un enamoramiento sorpresivo.

¿Qué son y dónde habitan las musas?
-Las musas son esencias personales, habitan libremente en cualquier lugar del universo. Ellas no temen al principio de la no contradicción. Se ocultan por razones de seguridad. No están para guerras, invasiones, o discusiones bizantinas.

¿Cuál es el sentido y el aporte del arte hoy?
-Dar cuenta de una sociedad ruin que agoniza con todo su séquito, bajo máscaras y armaduras, y mostrar que hay nobleza y belleza en el Ser.

El valor de la poesía filosófica en el mundo actual.
-Permitir un matrimonio de coexistencia pacífica entre ambos hemisferios del cerebro.

El verso más noble escrito
 -“Todo mortal está condenado a retornar un día”, del poeta chileno Hernán Miranda.

La deuda de la sociedad con el artista
-Homenajearlo en vida; no usarlo para atraer público, votos o aplausos y pagarle el dinero que su obra vale.

El peor libro de la historia
-El libro escrito con falsas plumas, y que no canta ni vuela.

¿Qué rincón de las faldas curiosean los pantalones de la narrativa chilena?
-Aparentemente curiosean más en sus propias mentes. Creo que nos ven desnudas.

¿Cuál es el vestido de la diosa?
-El de alas de mariposa escapada del insectario.

Y su ropaje interior…
La luz.

Al centro de las húmedas amapolas, ¿qué podría germinar el cazador y encontrar el jardinero?
-Cazadores, exploradores y jardineros siempre han tenido que aventurarse para saberlo. A veces florece un retrato, descubren una isla o forjan una jaula para dos. Otras no.

¿Cómo se integra el caminar de los pantalones y la danza de las faldas en la poesía chilena hoy?
-Que las musas iluminen al cansado vate en estas noches finales, para que pueda llegar a la fiesta.

El papel de la diosa en la nueva literatura
-Reinar con sus poderes naturales, hacer el mundo y el amor con su lenguaje sin temer al fuego de las piras medievales. No decir, ni cantar ni escribir si no es por la libertad de Ser.

¿Dónde mueren los dioses?
-En algún lugar de la tierra, clamando al poderoso Fénix que aliente sus cenizas.


Revista Occidente número 444, octubre, 2014, Santiago de Chile


http://letras.s5.com/lcal040416.html

martes, marzo 29, 2016

Lila Calderón por Gabriel Canihuante

Lila Calderón: “El acercamiento al mundo desde La Serena fue poderoso y confiable”

Escritora, artista visual, guionista y profesora universitaria, Lila Calderón tiene el grado de magíster en Estudios latinoamericanos de la Universidad de Chile. Ha publicado diversas obras en prosa y poesía, incluyendo libros para público infanto-juvenil. Fuimos hasta su casa en Santiago para conversar con ella.
Lila Calderón: “El acercamiento al mundo desde La Serena fue poderoso y confiable”

-¿Haber nacido en La Serena no fue un accidente. ¿Qué tan significativo ha sido para ti esta identidad serenense?
“Para mí es crucial haber nacido en La Serena porque me dio una atmósfera de infancia con una naturaleza muy poderosa, con amplios espacios y la sensación de un hogar poético. Siento que hay una identidad especial, La Serena da la sensación de que hay raíces fuertes y estos espacios naturales permiten transitar en una doble dimensión entre lo urbano y lo rural. Siento que eso se mantiene, ahora no tanto, pero en mi recuerdo la infancia tiene ese tono de hogar de la tierra con la magia y la poesía”.
-¿Qué recuerdos tienes de tu vida familiar en La Serena hace medio siglo?
“Me crié en un hogar donde llegaba mucha gente a conversar de literatura y películas y se producían interesantes relaciones, con gente que se ponía a cantar. Los libros eran un tesoro y recibíamos muchos de regalo y los juegos tenían que ver con creación. Mi papá nos hacía a veces un tremendo regalo: 10 palabras y con ellas teníamos que construir una historia y había un premio para la mejor. Ganábamos las dos con mi hermana (Teresa), siempre empatábamos, y los premios eran ir al cine o libros. Éramos felices con eso. Me crié amando el cine, los libros y las revistas, y nos enseñó a coleccionarlos. Uno preguntaba las cosas de la calle, iba aprendiendo la ciudad y uno confiaba mucho en las respuestas que nos daban. El acercamiento al mundo desde La Serena fue poderoso y confiable, uno le decía tío a todos los amigos de los papás, era como una zona de resguardo. Pero también yo tenía la imperiosa necesidad de arrancarme del colegio, de la casa e irme a los cines para ver las fotos y afiches. Con facilidad me perdía y provocaba problemas. Me recogía gente que me dejaba con carabineros, esta tendencia de explorar más allá de las rejas del jardín era algo que no podía evitar. No controlaba los riesgos”.
-¿Hasta qué edad viviste en La Serena?
“Como hasta los 7 años, pero éramos muy adelantadas, eran como los 10 años normales. Tengo la sensación de que viví mucho más y que eso está vivo ahora. Sigo siendo de La Serena, mi mentalidad es de La Serena. Cuando voy a otros lugares (me dicen) tú no tienes nada de la insoportable arrogancia de los santiaguinos, tú eres provinciana. Y bueno, mi papá también era provinciano, mantuvimos algo que no tiene que ver con la pedantería que se arma acá”.
-Tu padre – el ensayista, crítico y poeta Alfonso Calderón Squadritto- obtuvo el Premio Nacional de Literatura (1988). ¿Qué recuerdos tienes de él como escritor?
“Lo consideré siempre un gran poeta y un gran contador de historias y de crónicas. Lo encontraba emocionante y generoso en la proyección y la importancia que le daba a otros escritores. Era humilde y de tanta sabiduría, siempre tenía consejos hermosos. Y como escritor sus diarios me empezaron a sorprender tremendamente, pero al principio me complicaba la cantidad de citas porque cuando era joven me faltaban las referencias y cuando leí más empecé a comprender en profundidad lo que opinaba y sentía. Me quedo con sus diarios y sus memorias, sus relatos de viajes, de sus experiencias humanas. Hay algo que queda a la revisión de expertos en el futuro porque él se adelantó a varias cosas, por ejemplo un trabajo poderosísimo con la intertextualidad. Lo que él llamaba las citas, con referencias cruzadas y un diálogo que mantenía con vida a autores de todas las épocas. Siento que de alguna manera eso es la eternidad, para mí lo trascendente es lo que queda en las obras y de esa manera la gente se mantiene viva. Para la construcción de mi propio mundo me sirvieron las huellas que mi papá dejaba”.
-Has ido muchas veces a La Serena ya como persona adulta. ¿Qué sensación te deja la ciudad hoy?
“Sigo sintiendo un fuerte apego con las raíces y ahora me motiva aún más, por ejemplo, ir a recorrer esos asientos de cerámica de Valencia, por ejemplo, o los mosaicos en algunos edificios, esos espacios que me marcaron tanto cuando niña. Y con Lisboa–que visité en el verano- y con Sevilla que quiero ir a ver… me sigue impactando mi relación con el mar, el cielo, los espacios, pero me duele ver que ya no existe la estación de trenes y ver esos centros comerciales gigantes, pero es inevitable esa destrucción de la belleza. Siento que se instala lo feo, se generaliza y también (me duele) la indiscriminada construcción cercana a la playa. Me preocupa tanta construcción, está tan grande la ciudad, pero creo que se mantiene esa cosa amistosa, hogareña. Mi relación sigue siendo buena, me dedico a buscar -cada vez que voy- lo que se está haciendo y escribiendo allá y busco en revistas, diarios y volantes y descubro cosas muy buenas. Duele que no se difunda más. Me duele el centralismo de Santiago, encuentro muy buenos autores que no tienen las posibilidades de acá”.
Tienes seis publicaciones en poesía: desde “Balance de blanco en el ángel del triste Durero” (1993) hasta “Lo que ocultan los vestidos” (2014). -¿Con qué libro te sientes más realizada y por qué?
“Con el primero y el último. El primero fue un estallido para recuperar 15 años de escritura que yo no iba a publicar. Había un mundo secreto, misterioso, mágico pero con mucho dolor, mucha observación de la realidad, con el dolor de lo que el ser humano era capaz de hacer. En el fondo es testimonial pero de mi mundo interior, del mundo poético, con una construcción llena de señales, como una caja china que yo tenía conciencia de que yo estaba empezando algo. Seleccioné, no publiqué todo lo que había escrito. Es oscuro, doloroso, pero con humor negro y tiene una parte de mí, muy importante, coherente con lo que se vivía en esos tiempos. Ese era el punto de partida para mí y yo lo sabía.
In memoriam (1995) fue jugar con el libro de Elegías (de Teognis) tomando el modelo de J. B. Bossuet de las oraciones fúnebres. Tomé ese trabajo para construir una despedida, pero con la visión que yo tenía de la realidad, los cuentos, las miradas más oficiales del mundo de la mujer, del amor, de la muerte, etc. Por suerte había otra vida y piel de maniquí (ambos de 1999) también puse señales que tienen que ver con el tema de la identidad y mi burla acerca de la mirada seria que se tenía sobre las relaciones humanas. Quería dejar en evidencia que para mí era muy natural contrastar lo que se está construyendo con las ruinas permanentes, la gente solo ve lo que está encima. Estos dos libros revisan la identidad con bastante humor negro y con mi derecho a rebelarme contra lo que siento como algo operático, muy de maniquí, de zombi, me di cuenta de repente que estábamos viviendo entre zombis y que estos son reales y muy peligrosos.
En Animal cautivo el tema es el lenguaje y la creación y uno como instrumento de las palabras, y como uno presta su mente, su corazón y sensibilidad para explorar eso a costa de ciertas angustias y de la incertidumbre. Para mí en la literatura esto es crucial, lo disfruto y llego a espacios que considero profundos, me maravillan y asombran y quiero volver. Escribo porque llega esa necesidad de encerrarme en mi taller escritorio, con música, y aparecen cosas muy reveladoras que me hacen pensar que soy un instrumento de algo más. El positivismo perjudicó durante tantos años la posibilidad de usar los canales de la magia y del conocimiento femenino, y todos pasamos por la necesidad de ser muy racionales, pero de repente me di cuenta que había algo mucho más fuerte y amplio. Renuncié a ese camino y abrí y despejé el otro, me conecté a lo atávico, a la memoria colectiva y llevo muchos años sintiendo que se me abrió el espectro. Siento que está todo vivo y no hay tiempo, me da una tranquilidad tremenda, esto es una circunstancia como el vestido. Así se da el paso a Lo que ocultan los vestidos, que es otra caja china que me permitió meter todo lo anterior acá, jugar con la prosa y con la poesía, tomar notas rápidas como cuando pienso en un video o le doy importancia un sueño y siento que me está diciendo algo, pero a la vez conectando con diversas amistades importantes para mí. Este libro es fragmentario y da lo mismo si no se lee completo. Está completo en sí mismo y en cuanto a que reúne las ideas y temas de mis libros anteriores y también lo que está en la pintura y en lo que yo haga. Pero le voy agregando más sabiduría y más conocimiento porque he pasado más años en la Tierra y he visto más cosas y en la medida en que he entendido las cosas uno se va poniendo más humilde”.
En narrativa hay tres registros: “Animalia” (2002), “La gran fuga” (2002), “Estrella y el caleidoscopio” (2014). -¿Los tres son para público infanto-juvenil?
“Escribí también La ciudad de los temblores (2004). Es narrativa infantil pero como nosotros somos infantiles y adultos para siempre, esos cuentos pueden ser leídos con los padres porque llevan una doble lectura, son fábulas que quieren enseñar muchas situaciones de la vida hoy y de entender con humor que algunas no son tan definitivas. La fábula va a estar siempre vigente como los errores, la picardía y la corrupción y todos los vicios humanos. Es una manera que sirve para contar algo a un niño y a un adulto”.
-Obtuviste el Primer premio en Video-Poesía de FILSA (1994) y el Primer Premio en Encuentro de Cine y Vídeo del Caribe (Cuba, 1998). ¿Tienen que ver con tu veta de guionista?
“Soy comunicadora audiovisual. Y así llegué a sintetizar la poesía, la escritura de guiones, la música, el cine. No estudié literatura porque quería algo más operático y colectivo, el mundo creativo de la construcción en equipos. Hice video arte, video experimental, video poesía. El de Cuba fue producto de un premio que había ganado (Adaptación de guiones del concurso Luchino Visconti) y que trataba del poeta cubano Ángel Escobar que vivió un tiempo en Chile. Me iba bien con los videos pero me complicó el tremendo gasto energético – traslado de cámaras, riesgos por grabaciones de noche, tanto esfuerzo, etc. – y lo dejé. Lo que sigo haciendo es redactar guiones, y ayudo a colegas con sus guiones”.
-Háblanos de tu trabajo como artista visual. ¿Qué tipo de obra realizas, con qué temáticas, con qué materiales y qué técnicas?
“Partí pintando al óleo y dibujando. Después tomé clases para pasar al acrílico, que me acomodaba más por el secado más rápido. Las primeras pinturas tenían como denominador común que parecían escenarios, pero sin figura humana, construcciones curiosas, mágicas, un mundo bastante poético en la pintura, muy colorido, surrealista o de realismo metafísico. Antes había hecho mucho collage, y después pasé a los ensamblajes, quise trabajar más con cuerpos y empecé a darle vueltas a temas experimentales que se acomodaban al ensamblaje con la mezcla de materiales. Yo siempre encuentro cosas en la calle y junté todo lo que me encontraba y que me daba una señal, un indicio, y empecé a trabajar la idea de la ciudad con el objeto encontrado, pero resignificado, que apareciera en la sociedad de consumo limpio y pulcro como para la venta en la vitrina. Empecé a plantearme, entonces, el paso de cebra y a jugar con la moda, la reglamentación del tránsito y las reglas en general, lo absurdo y le di vuelta a ese tema de las reglas. Y lo de la moda funcionó para el juego de las vitrinas y así surgió la muestra Liquidación por cambio de temporada (2005). Hubo gente que no entendió la exposición -que era de instalación, ensamblaje y performática- en la galería de cristal de la Biblioteca Nacional, pero le fue muy bien. Era parte de una propuesta que plantea una crítica social, no son adornos, no es para decorar una casa, es parte de algo que quiere decir otra cosa, son laberínticas, se puede entrar por distintas partes y no importa que uno no una todo, no hay para qué encontrarle explicación, pero sí que te lleve a pensar o cuestionar algo de la sociedad y sus normas”.
-Cuéntanos de tu trabajo como profesora. ¿En qué carrera(s) y universidad(es) trabajas?
“He trabajado durante muchos años en universidades como Andrés Bello, Diego Portales y ARCIS. Actualmente estoy solo en el Instituto ARCOS. Me gusta mucho y soy feliz haciendo clases, me recargo energéticamente y las preguntas de algunos estudiantes y los encuentros chispeantes que organizo con gente me motivan y despiertan otras cosas que me dejan pensando, nos intercambiamos libros. En cada curso hay algunos estudiantes que son muy importantes, pero ayudo a todo el mundo, me las juego por todos. Y siempre me sorprenden estas personas con sus mundos creativos específicos y sus búsquedas. En clases yo puedo ser, me siento libre y creo que puedo entregar mucho. Las carreras en las que hago clases son de artes (Cine, Composición musical, Fotografía, Diseño, Ilustración), entonces lo paso maravilloso porque es un trabajo creativo donde disfruto los resultados”.

Acerca del Autor

Periodista
Periodista titulado por la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro, Brasil. Diplomado en Comunicación y políticas públicas por la Universidad de Chile. Docente en educación superior; es también editor independiente de libros y gestor cultural. Como escritor ha publicado “La súplica del Dr. Solís y otros cuentos (2003); “Turismo en Chile” (Ensayo, 2006 y 2008); “La historia de don Crispín, doña Anita y el guaripola y otros cuentos” (2010) y “Cuentos para Manuel” (2014).

martes, diciembre 29, 2015

«Lo que ocultan los vestidos» de Lila Calderón, en formato digital






nlibros
El libro electrónico de autor hispanoamericano


https://www.nlibros.com/libro/lo-que-ocultan-los-vestidos

martes, diciembre 22, 2015

Libros de Editorial Bordes




Libros de Editorial Bordes

Librerías:

- LIVIN - Libros y Vinilos
- Librería del GAM
- Ulises Lastarria-Udp
- Librería Proyección
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http://www.bordes.cl/portal/?page_id=32

http://www.bordes.cl/portal/?page_id=34


jueves, diciembre 17, 2015

Voces de Lilith










domingo, diciembre 13, 2015

Furia del Libro 2015

viernes, noviembre 06, 2015

II Encuentro de Escritores "Más Allá de las Fronteras de la Gran Ciudad 2015"

martes, noviembre 03, 2015

Ciclo de Literatura de Mujeres: Versadas


Ver en:

http://www.versadas.cl/eventos/


Las poetas Margarita Bustos, Ana María Vieira, Lila Calderón, Juany Rojas,
Francisca Santibáñez y Carla Valdés.

Leyendo un texto nuevo.

Compartiendo, vibrando y brindando por la poesía.


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martes, octubre 27, 2015

Chile mira a sus poetas, III Congreso Internacional de Poesía



Ver:

https://www.facebook.com/ChileMira2015/?fref=ts




Úrsula, Alexis, Ninfa, Elgar, Fernando, Lila y Diana.

Diana De La Fuente, Lila calderón, Paula Miranda y José Luis Torres.

Lecturas

A punto de empezar ponencias, lecturas, música.

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domingo, septiembre 27, 2015

Primavera del Libro

Poetas por el cambio


viernes, mayo 15, 2015

Islas Nuevas, Encuentro de Escritoras



Autorretrato del creador
de Lila Calderón

Ver en:

http://islasnuevas.wix.com/encuentroescritoras#!lila-calderon/c1hit

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sábado, mayo 09, 2015

Chillán Poesía 2015


Mil gracias queridos amigos del Grupo Literario Ñuble por  este  genial "Chillán Poesía 2015". Felicitaciones por construir ese lugar fuera del tiempo donde podemos compartir nuestros sueños, poemas, canciones, latidos libertarios, reflexiones sobre la creación, la alegría y la amistad. Y por el sentido de mantener el rumbo dentro del paisaje cósmico y tender puentes para abrazarnos con la belleza. Pura lucidez, amor y esfuerzo para mantenerse como grupo (cohesionado por más de cincuenta años) y lograr mover a pulso, año a año, la montaña de Chillán Poesía.



Parte del Grupo Literario Ñuble e invitados a Chillán Poesía 2015


Lila Calderón y María Loreto Mora
Grupo de poetas ante los Murales de David Alfaro Siqueiros
y Xavier Guerrero en la Escuela México de Chillán

Mario Flores en la Escuela México de Chillán




El poeta Elicura Chihuailaf

Alan González ante el honorable público en Sala Lázaro Cárdenas

El poeta Raúl Zurita

Murga poética

El multifacético cantante y poeta Chinoy

sábado, marzo 14, 2015

"LO QUE OCULTAN LOS VESTIDOS" DE LILA CALDERÓN, UNA CASA, UN CUERPO, COLORES PARA EL SER HABITADO


Lila Calderón



Por Leonidas Rubio



Nació en La Serena en 1956. Es poeta, narradora, audiovisualista y artista plástica. Ha publicado los libros de poemas Balance de blanco en el ángel triste de Durero (1993); In Memoriam (1995); Por suerte había otra vida y Piel de maniquí (1999). Durante el año 2002 publicó los libros: Animalia (cuentos), La gran fuga (cuento) y La ciudad de los temblores (novela infantil), Ediciones Books and Bits, Santiago, Chile. En 1994 obtuvo el Primer Premio de Video-poesía de la Feria Internacional del Libro de Santiago de Chile y el Premio de Adaptación de Guiones de Cortometraje Luchino Visconti del Ministerio de Educación. En 1998, obtuvo el Primer Premio en el Encuentro de Cine y Video del Caribe con La muerte de un poeta, dedicado al poeta cubano Ángel Escobar (Video-experimental). Recientemente (2014) ha publicado Lo que ocultan los vestidos. Ha sido co-autora de influyentes antologías de poesía chilena junto a su hermana Teresa Calderón y al poeta Tomás Harris. 


En "Lo que ocultan los vestidos" (Bordes, 2014) la autora se propone un mosaico de texturas expresivas que se nutren de distintos códigos: el relato, la metafísica, la alquimia, el aforismo, lo coloquial, lo visual, la crónica: "mosaico (...) donde podríamos fijar la silueta de aquello que nos interroga y que al intentar definir, o fijar, se nos esfuma". Con este predicamento y este taller de técnicas verbales mixtas, Lila irrumpe poéticamente en la prosa y prosaicamente en la poesía, donde pueda decir y vivir en primera persona, haciendo que "la libertad que puedo ejercer en el mundo que origino la vivo al conectar elementos heterogéneos, al modo de un collage". 

"Lo que ocultan los vestidos" tiene 10 secciones, una introducción y un epílogo. 3 secciones tienen epígrafes y la octava de ellas, "Cebras y reglas", incluye 2 imágenes del trabajo visual "Liquidación por fin de temporada" (2005) de la poeta. La introducción busca dar al conjunto un hilo conductor y lo hace siguiendo una estrategia autoreferencial y metapoética: se sitúa frente al lector y frente a su propia texto simultáneamente. De allí algunas filiaciones. No hay automatismo pero sí hay mirada oblicua, cubista, hiperlúcida, refractada: "El azar tiene un sistema, un código que hay que interceptar y trabajar...". Declara su cansancio contra el "lleno total" ortegiano, la cultura de masas alienante. Por esa vía engarza con la poesía metafísica que mantiene su línea continua aunque borrosa desde el post-romanticismo y el primer surrealismo en adelante. Poesía de esencias y trascendencias versus apariencias, que indaga en al acto cotidiano como manifestación de fuerzas otras que condicionan al sujeto en un estado de enmascaramiento o revestimiento. Mi lectura de este libro de Lila Calderón apunta a que es ese el vestido debajo del cual está la materia real. Aquello ocultado no es otra cosa que aquello entendido, intuido, salvado de la disolución. Es el acto de apoderamiento de lo real a partir del lenguaje en el sentido, insisto, de la poesía metafísica chilena, que en Díaz Casanueva y Anguita entronca con la filosofía del ser de Heidegger y su máximo expresivo: la poesía es la casa del lenguaje y el lenguaje es la casa del ser. Entonces "lo que ocultan los vestidos" es un cuerpo-habitación que recupera su visibilidad a la par que busca re-apropiarse sus significancias. Visitado pieza por pieza. órgano por órgano, este cuerpo-mansión se vería así:

1a estancia: "Escrituras mortales y metafísicas".

"Todo lo que he escrito aborda el mismo problema: la existencia". Aquí se guarece el miedo al vacío, la vigilancia de un ojo-eje absorbente, como el maelstrom de Poe; un agujero negro o el ouróboros alquímico mordiéndose la cola y girando eternamente. Pero la respuesta es lúdico-lúcida: "juguemos en el bosque ahora que el lobo no está". El rebote de la infancia trae una curiosidad inocente que puede ser cruel, como en esa otra niña "maldadosa" de nuestra poesía hispanoamericana mayor, Alejandra Pizarnik, para quien las flores tutelares del secreto y el misterio tenían el mismo nombre de nuestra autora: lilas. Su idioma es verso silabeado. El decorado de esta habitación es ligeramente gótico, otoñal, umbrío. El órgano que vibra bajo los vestidos en esta estancia es el estómago, porque allí se continúa la digestión del tiempo que deglute al sujeto desde afuera.

2a estancia: "Desplazamiento".

Lo blinda un epígrafe de Jodorowski, ese viejo brujo-mago-loco escapado de su propio Tarot viviente, donde nuestra autora oscila también entre arcanos: Maga, Sacerdotisa, Emperatriz, Loca. En esta habitación el tiempo y el espacio no son coincidentes. Hay registros gráficos de ese movimiento impreciso. Fotografías, retratos borrosos que "tienen su propia religión y viven en otro templo". Las palabras-moldes hacen un tanteo de siluetas para irse acoplando a sus significados-formas parecido a esos juegos de niños lactantes, aún no del todo hablantes, que brusca pero obsesivamente intentan hacer cuadrar las piezas de sus juegos didácticos. "Otra máscara desvanece su guiño y un montón de ropa nos dibuja en el recuerdo". Su idioma es la prosa. El decorado de esta habitación es sepia, azogue, como el reverso de los espejos y el anverso del mismo está empavonado. El órgano es el oído, motor del equilibrio. 

3a estancia: "Absorta ante el paso de la musa".

La habitación más breve. Contiene sólo un enser, el aliento. ¿Por qué está aquí y no dentro de otra como las réplicas interiores más pequeñas en las Matrioskas? Sólo 12 líneas para situarse. Si barajamos en un talego los sustantivos y luego los vaciamos sobre un tapete, quedan en este orden: trino, idioma, flecha, vida, misterio, encanto, gotera, estanque, espejo, lápiz, baile, aliento, musa, nada. Pero el orden también puede ser otro. Se habla un verso casi susurrado. Esta habitación es celeste-agua. Su órgano son los labios, por ellos respira.

4a estancia: "La casa siempre gana".

Esta habitación tiene ventanas hacia el exterior. Su función es instalarse a ver transitar los pobres destinos cotidianos de las vidas programadas, que no se pertenecen a sí mismas. El ángulo da un enfoque urbano amplio. Hay distracción del prójimo y sus nimias aventuras de sobrevivencia. Hay rabia de la cosificación orweliana del sujeto llamado a mejor vida. Pero ¿los sujetos tienen la vida que pueden o la que buscan o la que merecen? Una prosa que a ratos deviene narrativa y deriva en ficción y parábola, con entes que escapan del papel billete y devienen en personajes para finales alternativos. Esta estancia es luminosa pero su luz es chillona, encandiladora. Su decorado es realista en formas pero su contenido es surreal, como en los cuadros de Remedios Varo. Su órgano es la pupila.

5a estancia: "El oleaje que mece las almas".

Un epígrafe de la Yourcenar blinda el dintel: "Poco me importa que los fantasmas evocados vengan desde los limbos de mi memoria o desde otro mundo". Un poema en 6 fragmentos numerados define un intento de buscarle un punto de origen al soplo, al hálito vital, al élan de Bergsson. Ese impulso electivo de saberse alma es un modo de vibración del cuerpo desde un motor inclaudicable. Desde luego el órgano que vibra en esta estancia es el corazón, nombrado con insistencia: el corazón tiene un secreto (II), el corazón estremece con su ritmo (III), el corazón tiene puentes (V), hay algo escrito en ese papiro que envuelve al corazón (VI). Esta habitación recibe mucha iluminación de luz natural, de día. Pero sus cortinas están cerradas.

6a estancia: "Ya vive y se le oye cantar"

Esta habitación está de duelo y de vuelo. El dolor atávico de despedir a un ser que se ama deviene en comprensión y extensión de la presencia en otros niveles. No es resignación o simple resiliencia porque la pérdida no tiene compensaciones y la figura reclamada está en una distancia infranqueable. Se asoma ese tono salmódico, sacramental, transido de intensidad, con un remoto decir elegíaco: "...y me envuelve el destello / donde bailas, Carla, / en el viento, / en todo / cuanto iluminas / con tu vuelo". Esta habitación es blanca, blanco de mármol, blanco de leche. Su órgano son las manos. Tocan algo-alguien frágil, que parece no estar, que viene de lejos.

7a estancia: "Lo que ocultan los vestidos"

Un único texto homónimo al libro, medular, enmarcante. Todas las claves debieran estar aquí. Una primera estrofa ajedrezada recupera el sarcasmo sutil de esta autora para decir que el camino-viaje es solitario, aunque confluyan otros-otras transeúntes. Cada cual es accesorio a la vida de otro, principal sólo a sí mismo. Hay que mantener cierto ritmo de la marcha porque los otros distraen, interfieren "trayendo rumores y nieblas hasta mis oídos". Hacia el final de la segunda estrofa asoma el signo-símbolo que sintetiza el plan y la identidad de la autora, que está también en su nombre: "hay que ir a refugiarse al huerto (...) / en los lirios, que ante la presencia del sol / se animan a confesar / lo que ocultan los vestidos. La palabra deviene flor precaria entonces, sobrepuesta a su rigor eriazo. El lirio pertenece a un orden vegetal que acumula. Se nutre del bulbo subterráneo, que duerme y alterna las hojas con la flor entre invierno o verano. Es el sueño vegetativo o la hibernación de las especies que necesitan estar no expuestas para preservar su energía. Lo que ocultan esos vestidos-pétalos son el rumor de la persistencia. Esta estancia es abierta. Florece. Sus órganos son los pulmones.

8a estancia: "Cebras y reglas"

La prosa y la imagen se alternan para un discurso que parodia otros relatos: la taxonomía zoológica, el análisis jurídico, la sociología. Con estos ecos construye una breve fábula sobre la torpeza de la seguridad y la domesticación del flujo humano en las urbes. El sarcasmo proverbial de esta autora alcanza acá su máxima expresión. Es un texto incisivo y gozoso, pese a ser severo. Proviene de una estancia previa, de circunvolución, de vía de acercamiento. Es un umbral señalizado, no es la morada propiamente tal pero la interpela y se hace perteneciente. Su decorado es gris, de asfalto. Su órgano es el tobillo, la rodilla, el codo: las articulaciones.

9a estancia: "Autorretrato del creador"

Poema y prosa en esta sección-habitación del ser, con un mismo tema en dos facturas: vocalización rítmica en canto llano son los versos -entre parrianos y huidobrianos-, como es el registro operático y el versículo interno para decir un episodio vernacular y oracular que quiere resituarse en un momento inaugural de las eras. La voz masculina de un hablante-Creador teocéntrico cede ante una Diosa tutelar para que pueda mostrarse al fin "lo que ocultan sus vestidos / el poder invencible / de la flor de la vida / que encandila / y volvamos a bailar". En "La fiesta está que arde" se vuelve a hacer ese recuento lastimoso de un Dios en bancarrota representado en su semejanza humana desprovista de todo don de lo sagrado. La aspiración de la autora en esta estancia es actualizar lo profano en nuevos actos con-sagrados de re-creación. La estancia está pintada de un rojo intenso y su órgano es el sexo, que en la mujer se prolonga hacia adentro y en el hombre se vuelca hacia afuera.

10a estancia: "Estampas de la vida diaria"

El corpus más extenso del libro para reunir poemas y textos en prosa de titulación unitaria y contenidos diferenciados, donde el que abre la sección bautiza la misma. Poemas notables como "Grafitti" o "Transparencias" -con un aire a Anguita- engarzan un mandala temático más abierto y menos conceptual, donde se revisita a la familia en cuanto clan o tribu de las primeras lecciones, los misterios de la ciudad o los espacios paralelos que conviven en ella, o la identidad de la poeta devenida en aedo citadina o juglaresa de aconteceres cotidianos. Esta es la estancia más amistosa del conjunto y su decorado es psicodélico, contemporáneo, con gráfica de arte urbano o de rock. Su órgano es la garganta pletórica de voces.

Un epílogo-prólogo circular

El último texto en prosa de "Lo que ocultan los vestidos" es una especie de fábula sobre las percepciones, lo engañoso de asignar sentidos estancos a las experiencias, a los seres, a los objetos. Las cosas hablan y se re-presentan con movilidad, insatisfechas. Se recuerda a Rilke: "Las cosas vienen a nosotros ávidas de cobrar sentido". Este texto implica un sub-relato donde interactúan seres-signos-significados aleatorios que se afectan mutuamente. Este texto bien podría ser el inaugural y permitir una relectura inversa del libro todo, donde la introducción declarativa que formalmente lo abre, sería el epílogo que venga a delatar un plan de acción casi siempre superado por la ejecución misma del producto creativo. Para confirmar esta intuición lectora que señalo, la autora deja caer en la última página una frase matemáticamente sugestiva: "El orden de los factores no altera el producto". Pero es aún más perfecta la síntesis conmutativa del libro si nos atenemos a las líneas finales de este epílogo circunvalado donde lo descifrado se vuelve a cifrar. La verdad sea dicha, nada más hace falta decir de este libro que lo que allí se resume:

"Y esa cortina que cubría todo el fondo de la gruta, era miel derramada sobre una roca que cerraba la entrada al insectario donde habíamos dejado las alas, antes de cambiar de piel para salir a barrer la tierra que aún olía a pintura fresca".






http://malafepiedranegra.blogspot.com/2015/03/poesia-chilena-actual-de-mujeres-ex.html
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viernes, febrero 27, 2015

"Destino", amor entre el Dios Cronos y una mortal

video



Francia, USA, 2003
Dirección.........Dominique Monfery
Guión..............Salvador Dalí y John Hench
Duración:.........6:22 minutos
Música........... Armando Domínguez
Interpretación...Dora Luz.





DESTINO


Destino fue un guión de John Hench (guionista del estudio Disney) y el artista Salvador Dalí. Se trabajó en él durante ocho meses, desde finales de 1945 a 1946. Sin embargo, las preocupaciones financieras llevaron a Disney a abandonar la producción. The Walt Disney Company, a continuación, Walt Disney Studios, tuvo muchos problemas financieros en la Segunda Guerra Mundial. Hench compiló una prueba del corto de animación de unos 18 segundos con la esperanza de reavivar el interés de Disney en el proyecto, pero la producción ya no se consideró económicamente viable y se puso en pausa indefinida.

En 1999, el sobrino de Walt Disney Roy E. Disney, mientras trabajaba en Fantasía 2000, desenterró el proyecto latente y decidió traerlo de vuelta a la vida. El corto fue producido por Baker Bloodworth y dirigido por el animador francés Monfréy Dominique en su papel de director de primera. Un equipo de 25 animadores descifró los guiones crípticos de Dalí y Hench (con un poco de ayuda de revistas de la esposa de Dalí Gala Dalí y la orientación del mismo Hench), y terminó la producción de Destino. El resultado final es sobre todo animación tradicional, incluyendo material de archivo original de Hench, pero también contiene algunos momentos de animación por ordenador. Las 18 tomas de segundo original que se incluyen en el producto acabado son el segmento con las dos tortugas (este material original se refiere a la secuencia Bette Midler de acogida de El soldadito de plomo en Fantasía 2000, incluyendo una "idea que considero el béisbol como metáfora de la vida".

Destino se estrenó el 2 de junio de 2003 en el Internacional de Animación de Annecy Festival de Cine en Annecy, Francia. El corto de seis minutos sigue la historia de amor entre Cronos y el amor desafortunado que siente por una mujer mortal. La historia continúa a medida que las danzas femeninas se mueven a través de un paisaje surrealista inspirado en las pinturas de Dalí. No hay diálogo, pero la banda sonora incluye una canción del compositor mexicano Armando Domínguez.
El cortometraje fue muy bien recibido, ganó muchos premios y fue nominado para el 2003 Premio de la Academia por mejor cortometraje de animación. Destino se estrenó en los cines en una versión muy limitada junto con la película Las niñas Calendario.

La película se proyectó como parte de la exposición Dalí & Film en el Tate Modern, de junio a septiembre de 2007, como parte de la exposición Dalí en el Museo del Condado de Los Ángeles de Arte de octubre 2007 a enero de 2008, y en una exposición en el Museo de Nueva York de Arte Moderno llamado Dalí: Pintura y Cine de junio a septiembre de 2008, así como en una exposición en el Museo Dalí en St. Petersburg, Florida en 2008. A mediados de 2009, tuvo lugar su exposición en Melbourne (Australia) en la Galería Nacional de Victoria a través de la exposición Dalí,Deseo líquido, y desde finales de 2009 hasta abril de 2010 se expuso en el Dayton Art Institute en Dayton, Ohio, en una exposición titulada Dalí y Disney: El arte y la animación de Destino'.



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