Animal cautivo

Hay que asumir que se es un animal, cautivo, entre los límites poco claros del espacio cibernético, universal, dudosamente real. Soy un animal... sólo tengo esa certeza y no me queda otra alternativa que escribir poesía para humanizarme. Tal vez debo decir solamente Escribir. Sé que no es la mejor manera para instalarse en un blog dispuesta a cazar espíritus. Pero tengo un hambre de pasión metafísica que convierte en Dios todo lo que toco.

sábado, junio 10, 2017

"La Constelación de la Serpiente"

Presentación novela infantil "La Constelación de la Serpiente" en Biblioteca de Santiago, sábado 3 de junio 2017.

Presentación: Margarita Bustos
Cantautora: Allison Valderrama (Aliwen)
Performance: Lila Calderón

Agradecimientos:
a mi editora: Lilian Flores, de Ediciones del Gato
A los ilustradores de la novela: Sara Cárdenas y Alfredo Velásquez.











Más fotografías en:

https://www.facebook.com/lila.calderon.9/media_set?set=a.10155293895192591.1073741895.638952590&type=3&pnref=story
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sábado, mayo 20, 2017

Invitación





Nueva novela infantil-juvenil de Lila Calderón
 será presentada el sábado 3 de junio de 2017
a las 3 de la tarde en Biblioteca de Santiago.
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viernes, marzo 03, 2017

"Una noche pintada en la roca", poemas de Lila Calderón

"Lily y el Conejo Dorado" en Feria del Libro de Quilpué

Presentación de mi novela infantil "Lily y el Conejo Dorado" en la Feria del Libro de Quilpué, el sábado 11 de febrero de 2017. Agradecida por la invitación a la Municipalidad de Quilpué y a Marcelo Novoa. Gracias a Lila Díaz que me presentó y asistió en el juego con los niños para recrear algunos momentos mágicos de la historia. Y gracias a las amigas y amigos que participaron con las adivinanzas e imitaciones de animales. Feliz por la alegría compartida.

Imágenes de la Presentación








sábado, febrero 25, 2017

Lila Calderón en Feria del Libro de La Serena 2017

Presentación de mi novela "Lily y el Conejo Dorado" en la XXXII Feria del Libro de La Serena, mi amada ciudad natal. Muchas gracias a la Ilustre Municipalidad de La Serena, a Marcela Reyes Harris, a Oriana Mondaca Rivera, a Teresa Calderón y a todos ustedes, amigas y amigos que nos acompañaron esa noche. Muy feliz y agradecida por el público y los niños que fueron protagonistas de esta historia con su alegría y participación, el martes 7 de febrero de 2017.


Algunas imágenes de la presentación

 







"Lily y el Conejo Dorado" en Feria del Libro Independiente de Valparaíso 2017

Domingo 29 de enero. Encantadora tarde de presentación del libro "Lily y el Conejo Dorado" en la 7a Feria del Libro Independiente de Valparaíso. Agradecemos a Gladys González Solís y a todo el equipo organizador de la Feria por brindarnos un espacio, y al entusiasta público de amigos que colaboró con su participación y buen humor. Gracias a Lila Díaz por oficiar de presentadora y asistente mágica, y a todas y todos. Gracias a los pequeños ayudantes Antonio y Agustín. Abrazos.


Imágenes de la Presentación













Gracias a Felipe Salinas y Cecilia Díaz Calderón por el registro fotográfico..

sábado, febrero 04, 2017

XI Feria del Libro de Quilpué




Feria del Libro de La Serena 2017


lunes, enero 30, 2017

Lila Calderón en Feria del Libro Valparaíso



Domingo 29 de enero. Encantadora tarde de presentación del libro "Lily y el Conejo Dorado" 
en la 7a Feria del Libro Independiente de Valparaíso. Agradecemos a Gladys Gonzalez Solis 
y a todo el equipo organizador de la Feria por brindarnos un espacio, y al entusiasta público de amigos que colaboró con su participación y buen humor. 

Gracias a Lila Díaz por oficiar de presentadora y asistente mágica, y a todas y todos. Abrazos.
Gracias a Felipe Salinas y Cecilia Díaz Calderón por el registro fotográfico.


Ver registro fotográfico en:

https://www.facebook.com/lila.calderon.9/media_set?set=a.10154886889037591.1073741882.638952590&type=3&pnref=story

lunes, enero 23, 2017

Entrevista a Lila Calderón por Cristian Cisternas



Entrevista a Lila Calderón por Cristian Cisternas, en programa "Serendipias 2.0", encuentros sorpresivos entre el arte y la literatura, de la Universidad de Chile.

viernes, enero 06, 2017

Encuentro Chillán-Poesía 2016



Lectura del poema "La balsa de la Medusa en el centro de Santiago", 
del libro "Lo que ocultan los vestidos", Editorial Bordes, 2014.

domingo, diciembre 11, 2016

"Lily y el Conejo Dorado", de Lila Calderón, por Margarita Bustos Castillo


Lily y el Conejo Dorado: 
nuevas propuestas literarias para la construcción de
relaciones sexo-genéricas más favorables 

Por Margarita Bustos Castillo

Utilizando el estilo directo, la voz narrativa de la novela Lily y el conejo dorado,  comienza a sumergir a los lectores en su trama por medio de la voz de un conejo que puede hablar desde el primer párrafo. Éste nos comunica lo que siente y piensa, también su necesidad inmediata: agua, tiene sed.  Como lectores no nos cuestionamos ¿Por qué puede hablar, pensar y sentir cómo humano? El mundo narrado no transcurre en una realidad alterna a la nuestra, tampoco corresponde a un tipo de mundo maravilloso con su propia lógica (como ocurre con novelas infantiles-juveniles, tales como: “Momo”, “La historia interminable”, etc.) La historia transcurre en una ciudad como la mayoría de las urbes actuales: con plazas, autos, heladerías, zoológicos y barrios:
“El conejo había llegado hace algunas semanas a la ciudad y daba vueltas sin saber qué hacer; se sentía muy solo y apesadumbrado. Pero sobre todo tenía sed, mucha sed (…)”
En el tercer párrafo se nos revela el por qué Conejo es o está dorado. ¿Por qué este conejo de zoológico se volvió dorado?
“A medida que pasaban las horas y como el sol quemaba tan fuerte, Conejo empezó a ponerse amarillo. Su bello pelaje blanco fue tiñéndose lentamente de un intenso dorado, tan dorado que su pelo lucía como radiantes espigas del monte”.
“Hablaban de los rayos ultravioleta y sus graves consecuencias para todo tipo de piel.”

A medida que transcurre la novela conocemos a la co-protagonista: Lily, una niña/joven que ayudará a Conejo y junto al cual construirá una mágica amistad. Les invito a descubrir por qué será mágica.
Su autora inserta la magia en esta novela, pero no a través de escobas voladoras, brujas o hechizos;  más bien nos presenta la magia ancestral de las energías del universo en conexión con los seres vivos (árboles, plantas y animales, fuerzas del viento y la luna). Diferenciando los trucos de un mago, de la magia que podemos descubrir a través del arte y la poesía, por medio de la amistad y los ojos/miradas como espejo del alma (me encantaría detenerme a analizar/comentar la relevancia de este punto en la novela; sin embargo, no les aburriré ni tampoco me volveré un spoiler. ¡Mejor lo descubren ustedes mismos al leerlo!)
En los aspectos que sí me detendré será en la importancia de los cuentos, novelas, relatos para conectarnos con el poder de la imaginación y de las palabras. Así como en el aporte que realiza “Lily y el conejo dorado” a la oportunidad de brindar a nuestros lectores niños/as, jóvenes:  imaginarios y representaciones de identidades masculinas y femeninas de los personajes con características de categorías sexo-genéricas, fuera de los estereotipos sexistas y clásicos de la literatura. Más sanas y complementarias en las acciones, decisiones y comportamientos de los personajes, con los cuales por supuesto todo lector, y en especial quienes comienzan a conocer el universo de la lectura en sus primeros años se identifica por admiración, reproducción o antagonismo.

¿Cómo son las representaciones de los personajes masculinos y femeninos en las novelas infantiles? ¿Qué mensajes predominan en relación a la conformación de identidades sexo-genéricas de los personajes y la(s) posible(es) identificación(es) de los lectores (niños, jóvenes). ¿Qué tipo de libertades, anhelos y responsabilidades se les otorga a los personajes (de un género y otro) en la novela?
Los imaginarios comenzamos a heredarlos de la sociedad en la que nos encontramos insertos, le transmitimos, creamos y también podemos (de)construirlos a partir de los nuevos discursos o representaciones.
Si para ello nos remitimos a los protagonistas de esta novela, desde sus primeras páginas observamos a una niña/joven (Lily) segura en sus acciones, estilo para preguntar/conversar, etc. Mientras que el personaje masculino (Conejo) se muestra asustado transitando por una ciudad que le resulta desconocida. Asumiendo y verbalizando sus temores (un personaje masculino sin temor a mostrar que tiene miedo) hasta que comenzará a tomar decisiones y por ende se tornará más seguro de sí mismo.

Desde los primeros años de vida el lenguaje comienza a modelar las identidades sexo-genéricas, incluso desde antes de nacer. En relación a la definición de género y cómo genera discriminación y/o relaciones desiguales entre hombres y mujeres, la teórica feminista Marta Lamas señala que: “El género es  el conjunto de creencias, prescripciones y atribuciones que se construyen socialmente tomando a la diferencia sexual como base. Esta construcción social funciona como una especie de "filtro" cultural con el cual se interpreta al mundo, y también como una especie de armadura con la que se constriñen las decisiones y oportunidades de las personas dependiendo de si tienen cuerpo de mujer o cuerpo de hombre. Todas las sociedades clasifican qué es “lo propio” de las mujeres y “lo propio” de los hombres,  y desde esas ideas culturales se establecen  las obligaciones sociales de cada sexo, con una serie de prohibiciones simbólicas (…)
Todos los seres humanos nos vemos enfrentados a un hecho idéntico en todas las sociedades: la diferencia sexual. Cada cultura realiza su propia simbolización de la diferencia entre los sexos, y engendra múltiples versiones de la dicotomía hombre/mujer. Lo característico de los seres humanos es el habla, que implica una función simbolizadora, y que es fundamental para volvernos sujetos y seres sociales. El habla posee una estructura que está fuera del control y de la conciencia del hablante individual, quien, sin embargo, hace uso de esta estructura presente en su mente. El lenguaje es un elemento fundante de la matriz cultural, o sea, de la estructura madre de significaciones en virtud de la cual nuestras experiencias se vuelven inteligibles. Con una estructura psíquica que incluye al inconsciente y mediante el lenguaje, que es universal aunque tome formas diferentes, los seres humanos simbolizamos la diferencia sexual. Esta simbolización hoy en día se denomina género.[1]
En el caso particular de la Literatura infantil y juvenil a través de los siglos contribuyó a perpetuar los mandatos de sexo-género: convenciéndonos a los lectores y oyentes (narración oral) que es el rey, el príncipe, el héroe quien actúa valientemente, quien vive aventuras y rescata a una princesa, dama en apuros u otro personaje femenino: frágil, temeroso, en espera de ser salvado o protegida (ver cuentos recopilados por los Hermanos Grimm y Charles Perrault). Perpetuando jerarquías y desigualdades naturalizadas a través del comportamiento de las sociedad patriarcal, que consciente o inconscientemente reproducimos y mantenemos a través de la educación y vínculos relacionales entre hombres y mujeres en los diferentes contextos (familiares, educativos, laborales, etc.).
Si nos remitimos a la novela de Lila Calderón, nos encontraremos con dos protagonistas: una niña amable, que trabaja junto a un mago, ama el arte de crear vitrales, se comporta con bastante confianza y autodeterminación…y rescata a Conejo; pero que también producto de las dificultades que enfrentará en la novela junto a su amigo: tendrá miedo, dudará y aceptará la ayuda de otros, por ejemplo de la señora taxista.
También el personaje masculino de Conejo dorado, se muestra asustado y aproblemado por no contar con dinero después de escapar del zoológico. Luego de ser rescatado e invitado a vivir a casa de Lily, comenzará a trabajar, descubriendo en el proceso que tiene talentos y habilidades para aprender a confiar en sí mismo. Permanentemente se le describe como sensible, “escribe poemas para Lily, hacia quien se siente tremendamente agradecido y atraído”.

“(…) mientras Lily apretaba la jaula contra su pecho porque los perros se alzaban en dos patas como para atacarla (…) Entonces, una fuerza incomprensible que parecía surgir desde la fuente de la memoria, se instaló en sus ojos. Comenzó a mirar a los monstruosos perros sin saber qué hacer, qué imagen o deseo transmitirles para confundir y resistir su ataque”.

“- Yo te guío- prometió conejo. Abriendo al máximo sus ojos rojos para iluminar el camino, que se hizo largo, que era imposible calcularlo en su extensión.”

A mediados de la década del ’70, tímidamente comienzan a ser las niñas protagonistas de los cuentos y algunas editoriales, publican manuales para un tratamiento no discriminatorio de los sexos, como por ejemplo los libros: A favor de las niñas,  de Adela Turin (1976), Rosalinde tiene ideas en la cabeza de Christine Nostlinger (1984), el Libro de los cerdos de Anthony Brown, entre otros. Buscaban desestabilizar los estereotipos de sexo-género en la literatura infantil, contribuyendo a generar en los lectores imaginarios y relaciones vinculantes más saludables y libres.
Actualmente, colecciones editoriales como: Antiprincesas se unen a las publicaciones antes mencionadas. Frente a nosotros tenemos una novela infantil-juvenil que por medio de la amistad entre Lily y el Conejo dorado nos acercará a la magia que habita en cada uno de nosotros, al poder de la amistad, la valoración de la vida en nuestro planeta acorralado por la contaminación, a la representación de personajes que viven relaciones sexo-genéricas que (de)construyen y/o modifican las desigualdades y estereotipos en torno a lo femenino y lo masculino; posibilitando el acercamiento de los lectores a imaginarios y prácticas con mayor libertad, igualdad de derechos para pensar, sentir y accionar entre niños/as, futuros adultos/as.

En un mundo lleno de prisas e intereses en lo material, en una realidad en donde la palabra ha perdido su significación y valor, leer e imaginar historias nos remite a otra dimensión. Nos compromete con otros objetivos y nos convierte en seres “peligrosos” que pueden influir a otros/as a través de sus palabras, historias, lecturas, imaginarios.
Cuando los pequeños lectores/as descubren que leer les conecta con su mundo interior, silencios para viajar, sentir y anhelar: se les revelará el puente mágico para adentrarse sin límites en las posibilidades de un relato…ahora será junto a Lily y el conejo dorado de Lila Calderón.




Durante la presentación del libro en la Biblioteca de Santiago




Nota:
[1] Lamas, Marta  El género es cultura (Ponencia)Euroamericano, Campus de Cooperación cultural.



viernes, noviembre 11, 2016

Lily y el Conejo Dorado, de Lila Calderón





Por Teresa Calderón



He leído esta novela que, como todas las novelas para niños de 8 a 80 años que ha escrito la poeta, novelista y artista visual nacida en La Serena, Lila Calderón tiene muchos caminos de lectura. Sus permanentes nexos intertextuales y su capacidad para ingresar en los distintos mundos creativos con el lenguaje de cada uno de ellos; mezclar y amasar ingredientes para lograr el mejor festín para el lector-espectador hace de su trabajo artístico una pieza única e inolvidable sobre la que se quisiera volver muchas veces.

Lila, virtuosa y experta en las habilidades que le otorga el oficio creativo la convierten en maestra graduada Cum Laudem en las artes literarias, plásticas y audiovisuales. Desde que era muy pequeña, incluso desde antes de aprender a leer y a escribir, Lila niña ya transitaba por mundos imaginarios y tenía un sentido del humor y de la belleza que le han dado el más importante soporte a su vida y a su inigualable cosmovisión.

Lily y el Conejo Dorado es una joya. Se lee “de una sola sentada” como solía decir nuestro padre cuando un libro lo amarraba desde la primera línea y no lo cerraba hasta que no hubiera dado con la última palabra que anunciaba el fin de la historia y la hora de retornar a la realidad, siempre convertido en alguien nuevo y distinto al que había ingresado a la lectura.

Esta novela me ha reencontrado con la felicidad y el placer estético, y de paso me ha regalado dos amigos nuevos: la encantadora Lily, una joven muy especial que construye vitrales y ama los libros, quien, con el fin de reunir el dinero que necesita para hacer el gran viaje que alimenta sus sueños, trabaja como asistente de un mago, y Conejo Dorado que llega a la ciudad donde el calor ataca y muerde, donde no le dan trabajo porque “no tiene curriculum” ni título ni experiencia laboral. Cuando Conejo dice que su título es Conejo porque así decía el cartel en la puerta de su casa del zoológico la gente se burla. Tiene sed, mucha sed. Desesperado se lamenta desde una cuneta, frente a una heladería y allí lo descubre Lily que deja su libro y sus lentes para invitarlo a tomar un jugo de zanahoria. Él se inquieta porque “no tiene bolsillos”, pero Lily le dice que ella pagará la cuenta. Así comienza esta amistad que llevará a Conejo y a Lily a vivir una increíble aventura cuyos peligros tendrán que sortear con todas sus habilidades y riesgos en un vertiginoso desarrollo hasta llegar a un final inesperado.

En algún momento del desarrollo de la historia, Conejo encuentra en la casa de Lily el libro Poemas de todos los tiempos que ella leía cuando se conocieron en la heladería, y quiso saber de qué se trataba. Se sentó frente a la ventana donde colgaba un móvil construido con pequeños vidrios de colores: Mientras avanzaba por las páginas, como si emprendiera un viaje entre las diversas letras que parecían llamarlo a continuar la lectura, vio caer las hojas palpitantes de esos árboles que Lily abrazaba durante el camino que hicieran la primera vez, cuando lo invitó a su casa, y sintió que las palabras navegaban por su sangre y le hablaban en secreto. Descubrió que un pequeño rayo de sol se había quedado atrapado entre los vidrios tintineantes del móvil y proyectaba sobre la pared un paisaje que se movía con el viento como una cortina de luz. Entonces vio bailar el mundo y el tiempo se derramó ante la ventana abierta de sus ojos. Ahí estaba él sintiendo cómo vivían en su mente todas las épocas de la historia y todos los rincones del universo. Conejo emocionado ante tanta belleza, se quedó en silencio observando la pared y comprendió que eso era la poesía.

Y el lector de esta maravillosa novela descubre también qué es la poesía, qué es la amistad, qué es leer una obra que hace “severos guiños a la eternidad”, como tengo la certeza que diría nuestro amado padre.

Gracias hermana por ser mi hermana, por proteger mi infancia, por ser lo genial que eres  y por escribir como los ángeles. Gracias por “Lily y Conejo Dorado” y por todos los amigos invisibles que me presentaste en la infancia y a los cuales yo no veía, pero saludaba igual por si acaso.



Durante la presentación


Ver en: http://letras.s5.com/lila111116.html

jueves, octubre 13, 2016

"Lily y el Conejo Dorado", nuevo libro de Lila Calderón

PRONTO




La escritora Lila Calderón le invita a la presentación de su nueva novela infantil juvenil 
"Lily y el Conejo Dorado".

Esta actividad, familiar y gratuita, se realizará el sábado 5 de noviembre, 
a partir de las 12.00 horas, en la Biblioteca de Santiago, Sala Novedades 
(Matucana 151, Metro Quinta Normal). 

La presentación estará a cargo de Lila Calderón, y contará con la participación de la escritora Margarita Bustos.


¿De qué se trata esta novela?


“Lily y el Conejo Dorado” es la historia de la amistad entre una joven y hermosa asistente de mago 
y de un conejo muy especial que busca una nueva vida en la gran ciudad. Ambos sortearán múltiples peligros pero también harán grandes descubrimientos, mostrando la capacidad de integrar los misterios a la vida cotidiana y luchar por vencer los obstáculos que en ella se presentan.

Con humor, suspenso y sorpresa, la narración motivará a los lectores a reflexionar en torno a temas como la solidaridad, la magia, el amor, la ciencia, la influencia de los medios de comunicación, la tecnología y la virtualidad, entre otros.



viernes, octubre 07, 2016

“El vicio de escribir”, de Alfonso Calderón



“El vicio de escribir”
Alfonso Calderón

Edición y recopilación: Lila Díaz Calderón 
Catalonia, Santiago de Chile, 2009



En su prólogo al libro, “El vicio de escribir” de Alfonso Calderón, la filósofa Carla Cordua, miembro de la Academia Chilena de la Lengua y Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales en 2011, escribió: “Esta antología de crónicas se compone de nueve partes: “El vicio de escribir”, que le sirve de título al conjunto, también designa a la primera, y además, dentro de esta, a la primera de sus crónicas. Los intereses y temas predominantes son la literatura y las artes de la pintura y el cine. Hay varias secciones cuyos títulos anuncian composiciones que podrían referirse a otras cosas; entre ellas, las llamadas “Animalia”, “Arte de matar”, “Excentricidades” y “Mujeres a granel”. Pero aun en estos apartados asoman de repente los asuntos principales. Por ejemplo, en la sección titulada “Animalia” nos encontramos con el recuerdo de una fábula de Esopo en la “Historia de un oso polaco” y con referencias a la cinematografía en “El perro que amaba el cine”. La sección “Un arte de matar” comienza con un párrafo sobre la escultura griega arcaica y sigue adelante, en la segunda crónica, con el recuerdo de lecturas de D’Halmar, Alone y Edwards Bello. El matador en cuestión resulta ser cierto Wang Lung, un verdugo de la dinastía Ming, del que se dice que habría podido interesar a Borges. Allí donde se trata de matar, Hitler y Auschwitz no pueden estar muy lejos; Alfonso Calderón le dedica tres crónicas a esta pareja: “El tema del traidor y del héroe”, “En Lídice” y “Un gran libro de Maritain”. (…) Me dirijo ahora al corazón declarado de esta hermosa antología, a la sección titulada “Galería de autores”. Montaigne, Baudelaire, Rousseau, Rilke, Dickens, etc., etc.. En este terreno el lector asiente y disiente alternativamente, nada se presta tanto para conversar comparando estimaciones y formulando críticas como la propia experiencia de los grandes creadores literarios y de sus obras”.

Selección de crónicas


LAS ROSAS Y LA MUERTE

La rosa es bella y con muchísima facilidad se convierte en tema poético. En versos, y a propósito de la brevedad de la vida, se alude a cogerlas pronto, a disfrutar del cuerpo antes de que se marchite, a admirar sus colores que mañana ya no veremos. En la Biblia, en Horacio, en Ausonio, en Ronsard, está siempre presente.

¿Puede alguien imaginar, como en una historia narrada por Lovecraft o puesta en el cine por Hitchcock, que la rosa atraiga por sus vínculos con el crimen, engañando a quienes la ven como la diosa floral por excelencia?

Conozco una extraña historia acerca de un césar romano. Invitó a una cena a cuantos lo importunaban, le producían molestia o eran posibles traidores de mañana. El espléndido banquete parecía la mejor de las saturnales, y entonces después de uno de los brindis comenzaron a caer suavemente, por las hendijas del techo, unos pétalos de rosa. Era una lluvia muy bella y continua.

Los huéspedes aplauden. ¡Qué fiesta tan llena de gracia! ¡Qué hermoso el efecto de la lluvia de pétalos que cae sobre la cabeza, se desliza por el cuerpo y llega al suelo! Cubiertos por las flores, brindan por el césar. La lluvia va aumentando. ¡La vida es bella!

Paulatinamente las rosas forman en el suelo una capa cuyo grosor aumenta. Comen, beben, ríen, charlan. Las rosas no cesan; comienzan a invadir las mesas y los lechos en que se han tendido a disfrutar de los manjares. Se manifiestan, en un momento dado, sorprendidos, o más bien estupefactos. ¡El césar había desaparecido sin que se dieran cuenta!

Algunos, más inquietos, quieren salir, se levantan, se colocan la túnica, se sacuden las rosas del pelo. ¡Las puertas están cerradas! El diluvio de pétalos no deja de caer —y no hay paloma de la paz—. Comienzan a superar la altura de la cadera de los invitados, primero; luego, la de los hombros, y finalmente, la de la cabeza.

Sube, sube la marea de rosas. Algunos, más altos, dan saltos, empujan las puertas, que no ceden; caen empujados por otros comensales. Lentamente se van ahogando. ¡Todos mueren bajo el montón de rosas que llega hasta el techo! Dos días después abren las puertas y recogen los cadáveres. El olor de las rosas se confunde con el olor de la muerte.

Cuando era aún un joven díscolo y vagamente encantador, Charles Baudelaire, en una clase del colegio Louis-Le-Grand escribió un poema en latín, a modo de ejercicio, sobre este tema. Pudo haber ocurrido hacia 1836 o 1837. ¡Ya tiene el germen de “Las flores del mal” en la cabeza!


18 DE OCTUBRE DE 1990


Leer más:
http://letras.s5.com/acal250916.html
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viernes, septiembre 30, 2016

"Léxico Fuego" de Lila Díaz Calderón

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Poetizando con libertad





Nieta, sobrina e hija de poetas, Lila Díaz trata de hacer un trabajo independiente pero sin jamás negar la importancia de su parentela literaria, que incluye las rotundas presencias de las poetas Teresa Calderón, Lila Calderón y, cómo no, de su abuelo. “Contrario a lo que muchos piensan, no siempre se tiene el camino pavimentado por pertenecer a una familia de escritores. Muchas veces hay que hacerse cargo de antipatías, prejuicios y agresiones que no tienen nada que ver con tu obra. Cuesta instalarse con una voz propia”, dice Lila.

Prolífica, a los 24 años publicó su primer libro, “Cacería” (RIL), donde desplegaba un imaginario vinculado a la experiencia femenina del erotismo. Este trabajo fue como su presentación en la sociedad literaria, por eso el lenguaje estaba rigurosamente vigilado. La actual obra, en cambio, corresponde a un periodo de relajación, de madurez y de mayor libertad en las formas: “En este libro, al fin me pude relajar, ya no me preocupa que dirá la gente acerca de lo que escribo, lo que es típico en el debutante. Ahora me siento con mayor libertad para decir y hacer”.

Parte de esa libertad poética es atribuible a sus desplazamientos interdisciplinarios. Diseñadora de profesión, Lila aprendió a hacer vitrales medievales, trabajo que ha desempeñado paralelamente al ejercicio poético desde hace años y que exhibió durante febrero en la Fundación Neruda.

“El trabajo de los vitrales esta íntimamente conectado con la poesía, porque son procesos creativos vinculados al desarrollo de las ideas. Al trabajar en un texto, las palabras gatillan una emoción, lo mismo sucede al armar el vitral. Cuando estoy cortando el vidrio y decidiendo con respecto a las formas, a los colores, a los volúmenes, siento lo mismo que cuando elijo las palabras o los silencios que van a ir en un poema. Muchas veces, a1 enfrentar un vitral estoy pensando en un verso”.A la poesía llegó naturalmente, como se llega a una edad biológica. Lectora desde la infancia -“en mi casa hojeaba libros como quien hace zapping en la televisión”- comenzó escribiendo cuentos: "Me gustaba contar historias. Desde chica ese fue el pasatiempo de mi familia. Competíamos en quién contaba la historia más increíble, más macabra o mas absurda”.

Cuando salió del colegio, se acercó a los talleres de Teresa Calderón. Unas pocas sesiones bastaron para convencerla de que había llegado el momento de escribir poesía: “De pronto me di cuenta de que ése era el lenguaje que más me acomodaba para decir lo que tenía que decir. Conocí a los hoy llamados poetas jóvenes, y comenzó a resultar mucho mas fácil acercarse a la poesía”. Luego participó en otros talleres, en la Fundación Neruda y con Raúl Zurita en la Corporación Cultural de Las Condes. Este aprendizaje, más que para forjar identidades o consolidar influencias, le sirvió para madurar.“Léxico de Fuego” (Ediciones del Temple) es -según su autora- un libro reflexivo, que si bien retoma en algunos pasajes el tópico de “Cacería”, se extiende sobre otras esferas, como el hacer poético propiamente tal.

“Creo que a estas alturas tengo más herramientas para la poesía. Frente a la tragedia de uno como creador, frente a otros creadores, estos versos logran hacer una reflexión más profunda acerca de la soledad, del abandono de sí mismo y de los artificios del lenguaje y de la poesía. Me interesó sobre todo este último tema, porque creo que es una cuestión muy macabra, en tanto presenta a los poetas como un producto casi de exportación. Hoy, los creadores jóvenes están como obligados a entrar a una carrera por el oficio, a una carrera atlética, muy agotadora. En este libro hay mucha reflexión sobre este asunto”.



"Léxico de Fuego" de Lila Díaz. Ediciones del Temple 2001

El Mercurio, 29 de marzo de 2001 

Ver en:

http://letras.s5.com/ldia061016.html
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viernes, septiembre 09, 2016

EL MEJOR CORTO DEL MUNDO PARA FOMENTAR LA LECTURA

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domingo, agosto 14, 2016

Alfonso Calderón o el ejercicio de vivir, por Lila Calderón





Alfonso Calderón (1930-2009), fue un escritor chileno, poeta, cronista, ensayista, memorialista, investigador, Premio Nacional de Literatura 1998, y el padre que por fortuna tuve y con el cual aprendí, sobre todo, a valorar el ejercicio de vivir con sentido. Hoy, me produce la extraña sensación de estar observándolo en su trabajo literario habitual, como si estuviera aquí, en alguna calle del centro de Santiago o en la Biblioteca Nacional —su hábitat—, y conversáramos de los trabajos que teníamos o  proyectábamos hacer y, (lo que me entristece), los planes para asistir y registrar el Bicentenario de Chile, un hito que lo emocionaba mucho. Pero lo inesperado ocurrió, y murió el 8 de agosto de 2009, a los 78 años de edad. Sin embargo, tengo mil motivos para recordarlo, además de los libros.

De niña me encantaba entrar a su biblioteca y correr entre los pasillos de estantes que se curvaban por el peso de los libros, dispuestos en doble fila para albergar la sobrepoblación de autores, que convivían sin problemas en ese silencio que yo suponía cargado de secretos. Y era feliz sabiendo que había hileras de libros pequeños, escritos para niños, empastados y con letras doradas para que mi mamá nos leyera a la hora del almuerzo y la comida, y con los cuales era imposible aburrirse, porque eran bastantes y porque mi mamá les cambiaba los finales para mantener nuestra atención. Eso me emocionaba mucho, la sorpresa, también a mi hermana Cecilia, la menor, pero mi hermana Teresa, la mayor, se indignaba y le iba a contar a mi papá que le estaban mintiendo con el cuento, que así no era la historia, y a él le daba ataque de risa, solía reír a carcajadas con nuestras inocencias que tal vez reconocía en sí mismo. También se reía mucho con los chistes fomes que nos contaba cuando quería entretenernos o con unos dichos a los que no les encontrábamos ninguna gracia, como “Esto es más viejo que el hilo negro” o “Del uno, dijo aceituno”, “me están contando el cuento del tío” o “más sabe el diablo por viejo que por diablo”,  cuando nos descubría en alguna de nuestras maldades. Con la Tere nos mirábamos a los ojos como diciendo “exijo una explicación”, hasta que un día se me ocurrió que nosotras inventáramos chistes y fue maravilloso. Descubrí el absurdo. Y lo alimentamos hasta que se lo llevamos de regalo un día a la hora del almuerzo y entonces nos tomó en serio. Yo empecé a escribir tempranamente y a formar mi primera biblioteca que él incrementaba con regularidad. Le debo esta relación con la palabra, y con el humor, pero también con el cine y la vida. Y oigo su voz cada día cuando me dictaba por teléfono notas para un libro o me daba bibliografía adelantando un trabajo que emprenderíamos juntos como una hazaña compartida. Mi conexión con él era de alma más que de piel. Y eso perdura. 

Mi padre me impresionó desde la niñez. Me parecía un sabio que comprendía a fondo todo lo que ocurría en la tierra, y en todos los tiempos. Aunque yo le preguntara las cosas más extrañas, él siempre intentaba una respuesta coherente o motivadora para que yo misma investigara más. Aprovechaba al mismo tiempo la ocasión para dar de inmediato bibliografías o enviarme directo a revisar el diccionario. Fue así como me entregó fórmulas para explorar rutas donde descubrir los tesoros que provee la investigación y disfrutar del logro, como si se tratase de un banquete al que se podía invitar a quienes padecían de nuestro mismo apetito, más bien del hambre voraz, que lo llevaba a buscar, conocer y citar. Porque ése era el modo de establecer sus nexos con la humanidad. Él sabía y asumía su rol, reconociendo que al entrar en escena, como actor creativo, ya existía el teatro, las máscaras, el público, el lenguaje dramático y se seguían oyendo los ecos de aquellos grandes autores que dieron vida a la épica, a la tragedia y la comedia. Así, para mi padre la tierra entera era el lugar de los hechos, el detonante de la poesía, el sitio del suceso que se le hacía crucial registrar, usando las diversas posibilidades de la escritura, a través de la crónica, diarios de vida, de viajes, memorias, ensayos y la poesía, respetando la tradición literaria, aunque trazando una ventana que le permitía recuperar e incorporar en su obra, todos los pasajes relevantes de la historia humana, donde hay lugar para las citas y el rol de los referentes, como quien dirige el drama, registra los diálogos y autoriza también al interior de la escena la función del apuntador, que quizá pareciera ser el fiel representante de la memoria colectiva.

En su obra hay alusiones y homenajes constantes al cine, con el cual mantenía gran  afinidad, especialmente con movimientos como el neorrealismo italiano y algunos de sus filmes clave: “Roma ciudad abierta” (Rossellini, 1945), “Paisá” (Rossellini, 1946), “Ladrón de bicicletas” (De Sica, 1948), “Milagro en Milán” (De Sica, 1950), “Umberto D” (De Sica, 1952), “Senso” (Visconti, 1954) “La strada” (Fellini, 1954), y películas más tardías, en esa línea, como “La dolce vita” (Fellini, 1960), “Il sorpaso” (Risi, 1962), “Nos habíamos amado tanto” (Scola, 1974), y tantas otras historias donde campea la tristeza, la desesperanza, la injusticia, la frustración, pero también la nobleza, dignidad, ternura y solidaridad. Son filmes que vio muchas veces a lo largo de su vida y atesoraba en su videoteca para revisar fragmentos, recordar un diálogo, recorrer un paisaje, describir una actuación, que luego habría de mencionar en sus libros y crónicas como parte de la historia que le importaba y que reflejaba más hondamente la realidad del ser humano, mucho más que la historiografía, que le producía, siempre, cierta desconfianza. Alfonso Calderón rescataba la historia como un puente o mirador para entender el presente, ya que el paso del tiempo, que cubre todo con su niebla o la tierra que sepulta cuerpos y pasajes, le parecían sucesos sobre los que, instalado el olvido, ya no hay posibilidad de mantener en la superficie y a corta distancia, como para ver, sin perder la perspectiva, hechos y fenómenos de la humanidad, y entender sus razones o la falta de ellas. A él nada le sorprendía. Porque todo sigue sucediendo en el presente como si fuese la primera vez. Hay guerras, el río crece y se desborda, las casas se derrumban, traición y corrupción son una constante, el asesino vuelve al lugar del crimen una y otra vez, quizá con el propósito de que alguien pueda descubrirlo, liberarlo  y finalizar con su rutina en una sola y única vida.
Así, pienso, la bruma existencial percibida como una obsesión en sus diarios, se alza como el leit motiv que cruza su obra completa. Una escritura que reflecta y refracta la confusión y fusión del yo bajo las máscaras que descubre y con las cuales aprende a convivir, mientras se va llenando de ecos y secretos, al constatar que bajo caretas y armaduras no hay sino apenas un hombre solo, que teme al momento en que el ángel de la muerte vaya a su encuentro, abriendo las alas como las páginas de un libro que se escribe a sí mismo, y que debe abrazar y abrasar en la iluminación letal del desenlace.


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lunes, mayo 30, 2016

Palabra en el mundo: inauguración encuentro poético



Jornada de Inauguración "Palabra en el mundo", en La sociedad de Escritores de chile, SECH, encuentro organizado por Silvia Osorio y Diego Subercaseux, dentro del contexto de celebración del "X Festival de Poesía Palabra en el Mundo".

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sábado, abril 23, 2016

Comienza Chillán Poesía 2016