Ave María
Hay que asumir que se es un animal, cautivo, entre los límites poco claros del espacio cibernético, universal, dudosamente real. Soy un animal... sólo tengo esa certeza y no me queda otra alternativa que escribir poesía para humanizarme. Tal vez debo decir solamente Escribir. Sé que no es la mejor manera para instalarse en un blog dispuesta a cazar espíritus. Pero tengo un hambre de pasión metafísica que convierte en Dios todo lo que toco.
LOS PELIGROS DEL AMOR
Un señor feudal camina/ sortea los peligros irreversibles/ de la ciudad de Kenneth/ durante la noche/ Hay bosques en sus ojos/ él sigue el claro que conduce/ al castillo de siempre/ pero vuelan bajo los pájaros/ de la incertidumbre/ irremediablemente asociados/ él observa/ sospecha de sus vasallos/ de posibles celadas/ Sospecha del café negro/ con sabor a pócima/ ofrecido por la mujer del granjero/ Sospecha de todo lo que ve/ y cierra los cielos/ pestañeando sólo de vez en cuando/ para no tropezar con alguna trampa/ para ratas / o/ una herradura/ con los gigantescos clavos/ cuadrados/ erguidos/ dispuestos a traspasarle/ el zapato// Su obsesión de ser herrado al confundírsele/ con un caballo/ le ha permitido originar/ violentas/ estruendosas pesadillas/ y más de alguna vez fue despertado/ mientras relinchaba/ o huía al trote/ de una inminente cruzada// A los peligros del medioevo/ se sumaban los del amor/ únicos/ peligros capaces de generar/ profundas metamorfosis/ no del todo incontrarrestables/ como la brujería recurrente/ de la conversión homo sapiens/ a sapo trovero/ condenado a esperar el beso/ que rompiese el encantamiento/ o / a la búsqueda de un lugar discreto/ en un Pantano nuevo// El señor feudal camina/ en medio de la noche/ Una noche prehistórica/ que lo hace desestimar/ la huida de su caballo Ramsés II/ y los veintidós kilos que pesa/ el honorable traje de guerra/ La noche es la misma noche/ del principio/ dando vueltas en banda/ con las mismas estrellas/ y los hijos de los hijos de los grillos/ que cantan en todo lugar/ porque no tienen nacionalidad/ Es la misma oscura noche de los tiempos/ con algún nuevo letrero de neón/ titilando/ camuflado entre los árboles/ salvados/ del último incendio/ Es la noche en la que cuenta/ con la certeza de lo dicho/ por la aldeana de la esquina/ la única que tiene persianas/ americanas/ y tiempo para mirar el thriller/ que detrás de ellas se proyecta// Una manera de conocer el mundo/ porque la intuición adquiere forma/ de ventana o catalejo/ cortina rota telón de cine/ o de pantalla de televisor/ cuando se trata/ de suplir a la experiencia misma// Él se detiene/ Atrapada entre el celofán/ de los Kamelot/ una princesa sonríe para la foto/ él fuma/ mientras ella aparece y desaparece/ entre el humo y el pasado/ Ella lo espera porque es inocente/ y sabe que él/ es capaz/ de vencer a los millares/ de monstruos undergrounds/ horoscopistas/ y pandilleros que con regularidad/ sacuden la noche entre asaltos y rumores// Ella sabe que el cuento que se cuenta/ es siempre el mismo/ si viene de un laboratorio estructuralista/ y nada puede hacerse/ para cambiar las acciones/ de los personajes// Él sabe que no todos cultivan/ el amor ni la paz social/ y por eso lleva una armadura/ exclusiva/ con arabescos de oro/ en los que el sol rebota y se devuelve/ desconcertando incluso a Merlín/ que le sigue los pasos/ en un monitor de video/ de la zona franca// Merlín es un mago de avanzada/ El poder tecnológico le resulta/ práctico y convincente/ aunque sabe que en el futuro/ será su peor enemigo/ Merlín acuñó la célebre frase/ si no puedes vencer a tu enemigo/ únete a él/ y la sostuvo centurias/ antes de la invención de la imprenta/ a pura tradición oral/ y estímulos subliminales// Merlín sigue con preocupación/ los pasos del señor feudal/ para ofrecerle alguna solución/ ya que él está en el negocio de la magia/ (humos sangre relámpagos/ explosiones o efectos otros)/ y lleva sus modelos de infiltración/ alternativos/ a las productoras de Publicidad/ a cambio de luz gas y agua potable a domicilio/ en las afueras del renacimiento// El señor feudal camina/ En los bosques de sus ojos no hay lugar/ para Merlín o la confusión de los tiempos/ ni para asaltantes de caminos/ o/ secuelas psicológicas logradas/ por personajes y tramas/ de cuentos maravillosos/ Él piensa en llegar/ hasta esa playa que lo traiga de vuelta/ y olvidarse de todo/ Que hubo princesa/ castillo con estatuas/ tronos velas siglo primero/ fin de siglo/ puentes levadizos/ barcas flotantes/ caracolas/ y un bosque alumbrado/ por la luz de sus ojos/ Sólo piensa en que vuelva a amanecer/ para volver a la Isla/ y encontrar el Santo Grial/ con la inscripción/ Por suerte había otra vida
(Del libro: "Por suerte había otra vida", 1999)

La llamada
Espero una llamada
una que me diga que llegué bien
que el otro mundo estaba ahí
ancho y ajeno para hacerlo mío
y vivir el resto de la eternidad
con el corazón palpitando de amor
sin heridas
sin huellas errantes
de otros pasos
olvidados o atrapados
en el equívoco
del placer
Una llamada que confirme
mi existencia
en los años luz de las estrellas
que no mueren nunca
y bailan en todos los sueños
diseminando sus cenizas
para encender el cielo
donde arden los amores posibles
Espero esa llamada y sólo a él
responderé
cuando tenga que abordar la barca
así sin miedo
prendida de su brazo
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(Pedro Salinas: "Si me llamaras". Voz: Luis Fernández)
SI ME LLAMARAS
¡Si me llamaras, sí,
si me llamaras!
Lo dejaría todo,
todo lo tiraría:
los precios, los catálogos,
el azul del océano en los mapas,
los días y sus noches,
los telegramas viejos
y un amor.
Tú, que no eres mi amor,
¡si me llamaras!
Y aún espero tu voz:
telescopios abajo,
desde la estrella,
por espejos, por túneles,
por los años bisiestos
puede venir. No sé por dónde.
Desde el prodigio, siempre.
Porque si tú me llamas
-¡si me llamaras, sí, si me llamaras!-
será desde un milagro,
incógnito, sin verlo.
Nunca desde los labios que te beso,
nunca desde la voz que dice:
"No te vayas."